Como cada O-Bon recuerdo cómo Shingen-dono era aclamado por todos en el Bon Odori de Shinano. Siempre ocurría lo mismo, el pueblo coreaba su nombre y el de su esposa cuando iban a comenzar los bailes. Entre los gritos fervorosos de la gente, Shingen se desprendía del haori, remangaba su kimono como si fuese a practicar kendo, se colocaba un hanten azul de matsuri, subía al yagura y comenzaba a marcar el ritmo para los bailes. Consideraba que todos debíamos disfrutar del Bon Odori y mostrar a nuestros familiares fallecidos que estábamos bien y felices, independientemente de ser un señor o un campesino.
Hoshina Masanao, castellano del castillo de Takatô
Crónicas del Clan Cho, Keichô 8, 17 día del séptimo mes
